domingo, 25 de julio de 2010

Eficiencia en la titulación de egresados

En el artículo anterior me concentré en el estudio de una faceta de la producción universitaria, la del conocimiento científico publicado. Volveremos más adelante sobre algunos otros aspectos de la investigación, pero en este artículo vamos a abordar otro aspecto de la labor universitaria: la eficiencia en la titulación.

Desde un punto de vista economicista, podríamos considerar que el titulado universitario es un "producto" que se consigue a través de determinados procesos educativos. La eficiencia de estos procesos estará determinada por la cantidad y calidad de los egresados, aspectos que no son demasiado fáciles de medir. En este artículo voy a intentar hacer un abordaje comparativo de la única Universidad estatal existente (la UdelaR) y las Universidades privadas en su conjunto (y la ORT en particular).


No siempre es fácil encontrar los datos que se necesitan. En el caso de la mayoría de las Universidades privadas, no he conseguido encontrar datos desglosados en Internet.  Existe, sin embargo, una publicación anual del Ministerio de Educación y Cultura, llamada Anuario Estadístico de Educación, que contiene datos consolidados para la educación terciaria privada. En este trabajo he usado la última publicación disponible, del año 2008, que se encuentra en línea en esta dirección.  

Los datos que usé para la Universidad ORT y que voy a mostrar más adelante fueron extraidos de sus propios anuarios, disponibles para los años 2004-2008 en esta dirección. Para la UdelaR he empleado su compilado más reciente de Estadísticas Básicas, correspondiente al año 2008 y disponible on line en esta dirección. Lamentable y curiosamente, algunos de los datos presentes en las Estadísticas Básicas de la UdelaR (por ejemplo, ingreso de estudiantes y egreso de titulados) difieren para algunos años de los que presenta el MEC. En general, he tratado de usar los números del MEC cuando hay alguna discrepancia. 

También he empleado algunas gráficas de un powerpoint de análisis del sistema uruguayo universitario y su influencia en la innovación --cuyo autor desconozco, pero posiblemente haya sido el Dr. Luis Bértola-- que está disponible en el Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Sociales de la UdelaR. En ese estudio se encuentran referencias a otros trabajos publicados con anterioridad, de los cuales usé algunos datos. También empleé algunos datos de un trabajo del Dr. Alieto Aldo Guadagni, argentino, contenidos en su trabajo "Realidad y Propuestas para la Universidad Argentina" que puede encontrarse on line en esta dirección. Y, finalmente, también he recurrido a algunas definiciones incluidas en el trabajo de Marcelo Boado hecho para la UNESCO "Una aproximación a la deserción estudiantil universitaria en Uruguay" que se puede encontrar en esta dirección en internet.

El porqué de centrarse en la eficiencia del sistema universitario para la titulación de sus egresados es bastante obvio. A la izquierda se muestra una lista ordenada de países donde el índice decreciente empleado para la ordenación es el cociente de personas que son estudiantes universitarios respecto al total de personas que tienen la edad apropiada para serlo. Se ve que los países que ocupan los primeros lugares son aquellos que tienen también un grado notorio de desarrollo. No necesariamente estas dos variables están relacionadas como causa y efecto. Es decir, no necesariamente el hecho de que tengan un mayor porcentaje de estudiantes universitarios es la causa o el efecto de dicho desarrollo, sino que ambos factores podrían venir de una misma causa común. Una determinada posición en la tabla no necesariamente implica tampoco que un país sea más desarrollado que otro (Bolivia está por encima de Uruguay, Brasil y China, y claramente no es más desarrollado). Por lo tanto, hay que tomar con cautela estos datos y no hacerles decir más de lo que dicen, pero parece sensato pensar que, ya sea como causa o como efecto, tener un elevado porcentaje de estudiantes universitarios juega a favor del desarrollo. Uruguay está en esa tabla por encima del promedio de los países iberoamericanos, pero sólo 4 de cada 10 personas que podrían cursar estudios universitarios lo hace efectivamente.

De hecho, a nivel individual es bien conocido que una mayor educación se correlaciona con un mejor pasar económico. Una tabla presentada en el trabajo "Education and Labour Market in Uruguay" realizado por Carlos Casacuberta para el Banco Mundial en 2005, que se muestra a la derecha, describe la evolución de los salarios entre 1991 y 2003 en Uruguay en función de la educación lograda por el trabajador. Las curvas representan el salario incremental que recibe un trabajador en cada año, respecto a un trabajador que tenga solamente primaria completa. Se observa que si el trabajador tiene secundaria pública completa, gana un 40% más que aquél, mientras que si tiene secundaria privada completa, gana un 60% más. Los datos de la UdelaR son interesantes, porque si bien por allá por el inicio de los 90 tener un título universitario de la Universidad estatal no daba mucho más rédito que el tener la secundaria privada completa, eso cambió sustancialmente en los 2000, siendo ya el factor de mayor beneficio de un 80% y aproximándose más a los egresados de una Universidad privada, que reciben un 120% más que el trabajador con sólo primaria completa. De nuevo, esto no necesariamente implica una relación causa-efecto. Podría suceder que las condiciones socioeconómicas previas determinen tanto que el estudiante vaya a una Universidad privada como que reciba una mejor retribución cuando trabaja, simplemente por lo que los ingleses llaman "the old boys network" y los alemanes la Vitamina B (de Beziehungen, relaciones) que no es más que la red de contactos sociales, que es generalmente mayor y más beneficiosa cuanto más alto es el nivel socioeconómico. De todas maneras, la correlación existe y es importante.


Para estudiar la eficiencia de la titulación, tenemos que analizar la cantidad de ingresos de estudiantes y la de egresos de titulados en las Universidades públicas y privadas. Veamos primero los datos correspondientes al año 2007, en la siguiente tabla




Por razones históricas, el sistema universitario uruguayo está ampliamente concentrado en la UdelaR, donde ingresa el 80% de los estudiantes universitarios. Mirando tanto los porcentajes de ingreso como de matrícula, es notorio que sólo 1 de cada 5 estudiantes universitarios escoge las Universidades privadas. Sin embargo, cuando uno mira a los titulados, observa dos cosas. Por un lado, la notoria diferencia que existe entre ingresos (más de 18.000) y egresos (casi 5.000). Y por otro, que ahora 1 de cada 4 egresados procede de las Universidades privadas. Ambos conceptos merecen un análisis más detallado. 

En la gráfica a la izquierda incluí tres curvas, fabricadas en función de los números contenidos en el documento de Estadísticas Básicas de la UdelaR. La curva azul muestra el número de ingresos en cada año y en ella se perciben efectos sociales interesantes. El ingreso venía trepando sostenidamente desde aproximadamente 1963 y continuó así hasta la irrupción de la dictadura en 1973. Durante ese período y hasta 1984 rigió la selectividad en la Universidad mediante examen de ingreso. Se ve que en ese período el ingreso promedio es constante, aunque con altibajos, probablemente debido a la existencia de la selectividad, sospecha que se refuerza por el salto importantísimo que se da en los ingresos en 1984, posiblemente de gente que no se había animado a dar examen o que lo había perdido. Naturalmente luego los ingresos disminuyen hasta que recuperan la tendencia predictadura y luego empiezan a disminuir levemente a partir de la crisis económica de 2002-2003.

La curva borra de vino en la gráfica corresponde a los egresos. Esta curva es mucho menos accidentada que la de ingresos, muestra el crecimiento vegetativo esperable del mayor número de personas que se reciben como profesionales y algunas pequeñas perturbaciones en la zona de intervención de la UdelaR en la dictadura y a posteriori de la restauración democrática. Con estas dos curvas se puede construir un indicador de la frustración de los estudiantes. La curva verde representa el número de personas que habiendo ingresado en el año x NO egresaron en el año x+6 y mide de alguna forma la eficiencia de la titulación. El concepto de eficiencia terminal interna de titulación E (desarrollado en el trabajo de Boado que cité al principio del artículo) se basa en calcular la eficiencia como el cociente entre el número de titulados T en un tiempo t respecto al número de ingresos N a primer año de la carrera d años antes del tiempo t

Ese gráfico lo hemos construido en la figura de la derecha (éxito, en azul) así como la curva complementaria de fracaso (fracaso, en rojo). Se ve que, excepto por el turbulento período en el entorno de la recuperación democrática que tiene en cuenta la relativa escasez de ingresos a la Universidad durante la dictadura, se puede establecer una interpolación lineal casi perfecta que asigna a la UdelaR una eficiencia de titulación del 28%. En otras palabras, entre rezagos, repitencias y abandono, 2 de cada 3 estudiantes no termina su carrera en la UdelaR luego de 6 años de estudio. Incidentalmente, nótese que establecer un examen de ingreso, como se hizo durante la dictadura, hace que la eficiencia de la titulación crezca por encima del 50%, volveremos luego sobre este tema.

En las gráficas que presenté arriba usé una duración promedio de carrera de 6 años. En el powerpoint de la Facultad de Ciencias Sociales se presenta un indicador similar, para el período 1998-2004, pero tomando una duración más corta, d=5. Sin necesidad de hacer muchas cuentas se observa que el promedio es de alrededor de 0.28, lo mismo que me dió a mí antes, y que no hay grandes diferencias correspondientes al género aunque, como es de esperar, hay una ligera superioridad de las mujeres respecto a los hombres. 

En ese informe hay también dos gráficas muy interesantes que desagregan los datos por área de conocimiento, y que se muestran junto a estas líneas. En la gráfica a la izquierda se muestra la variación en el tiempo de la eficiencia de titulación, desagregada por área de conocimiento.

En la segunda gráfica, que se muestra a la derecha, se da el promedio de eficiencia terminal de titulación y el porcentaje estimado de abandono, calculado simplemente como la mitad del porcentaje de fracaso para un área en particular.

Se ve allí que aproximadamente la mitad de los que se inscriben en una carrera del área agropecuaria terminan en tiempo sus estudios y sólo 1 de cada cinco estudiantes abandona. En el extremo opuesto, la mitad de los estudiantes que se inscriben en las carreras de la Facultad de Humanidades abandona sus estudios y sólo culmina a tiempo uno de cada 20 estudiantes. Esto confirma los datos de rezago de los estudiantes de la UdelaR compilados hasta el año 97 y mostrados en la tabla de abajo. Se ve allí que en el año 1997 más del 50% de los estudiantes tenían 3 o más años de rezago en su carrera.




Nótese también que ese rezago fue en aumento en esos 12 años, pasando de un 35% en 1986 a un 53% en 1997. Mi opinión personal es que eso tuvo mucho que ver con el boom de ingresos de 2004 a partir de la eliminación del examen de ingreso.

¿Cómo se compara la eficiencia de la titulación de la UdelaR con las privadas? Buena pregunta. En principio hay que notar que excepto por la Universidad Católica, las demás Universidades privadas en el sistema son bastante recientes. Respecto a la Ucudal, en el trabajo de Boado citado con anterioridad, aparece esta tabla (donde los valores en celeste son promedios calculados por mí)




Se ve una tendencia hacia la estabilización, con un incremento de la eficiencia hacia un valor promedio de 0.60 en 2001 (mayor que el 0.28 de la UdelaR) pero con fuertes diferencias entre las carreras. No he encontrado datos para seguir esta serie hasta el presente, pero probablemente los encuentre en el futuro. Lo que sí tengo son datos en general de ingresos y egresos por año para la UdelaR y el conjunto de las privadas, tomadas del anuario estadístico del MEC. En la tabla que sigue presento esos datos junto con un porcentae que es simplemente el cociente entre egresos e ingresos del mismo año. Este porcentaje es menor que la eficiencia E porque el número de ingresos aumenta anualmente más que el número de egresos, pero es próximo a aquél y comparable entre las universidades.




Los números en rojo al final de la tabla indican el promedio para los 9 años considerados del porcentaje egresos/ingresos. Claramente es un 60% mayor en las privadas que en la pública. Esto no ha pasado desapercibido para los futuros estudiantes, si nos fijamos en las dos últimas columnas de la tabla. Mientras que en 2000 sólo 13 de cada 100 ingresos iba hacia las privadas, en 2008 ya fueron 22 de cada 100. Un crecimiento de casi el 70% en 9 años. Con los egresos sucede algo similar, pero aún más acentuado. Mientras que en 2000 1 de cada 5 egresados anuales provenía de las privadas, en 2008 ya casi es uno de cada 3. Un incremento de casi el 50% en 9 años.


Elaborando un poco esos datos podemos no sólo ver la evolución de la eficiencia de titulación de las Universidades privadas en algunos años (con los datos que tenemos podemos calcular la eficiencia para los años 2005 a 2008) sino también una comparación con la región, particularmente con Argentina que es bastante similar a nosotros. Esos datos se muestran en la tabla a la derecha.

Se observa que en Uruguay, la UdelaR se ha mantenido en torno a un 29% de eficiencia de titulación. Con ello es claramente más eficiente que el conjunto del sistema universitario estatal argentino, que en 2008 consiguió una eficiencia de 22%, pero por debajo de los sistemas chileno y brasilero que tienen claramente más altas eficiencias (el total promediado estatal/privado es más alto que el de la UdelaR para los dos casos). De acuerdo a los datos en el artículo ya citado de Guadagni, la Udelar (39.0%) estaría mejor que el ITN (27.8%) o la Universidad de Mar del Plata (27.6%) y peor que las de Cuyo (33.0%), Rosario (33.3%) y Córdoba (40.4%) que son las que mejor puntúan entre las estatales argentinas. Por supuesto, la situación es por demás lamentable si comparamos con los países de la OECD


No aspiro a compararnos con los japoneses (91%) pero al menos con los italianos (45%). Volvamos empero a mi tabla, que estaba más arriba, donde ya analizamos lo que pasaba con la UdelaR. Respecto a las privadas empero, la situación es mucho mejor. En el 2008 el conjunto de las privadas marcó un guarismo de eficiencia de 87.5%, prácticamente el doble de las privadas argentinas y por encima claramente del promedio de las chilenas y brasileras. Algo deben estar haciendo bien.

Es más que interesante seguir la evolución de estas eficiencias de titulación en una gráfica, como se ve al lado a la izquierda. Las Universidades privadas están convergiendo a una eficiencia similar a la japonesa, con una graduación de 9 de cada 10 estudiantes en el tiempo curricular correspondiente (en promedio). La UdelaR se ha mantenido más o menos constante y, consiguientemente, el promedio ha aumentado levemente, porque la participaciòn de las privadas en la matrícula total es claramente muy inferior a la de la UdelaR.

En los datos contenidos en mi tabla se nota también que ha habido una disminución en los ingresos en las Universidades privadas y un incremento en la pública en esos años, pese a lo cual la participación de las privadas en el total de egresados anuales ha crecio considerablemente y se asemeja ya a la participación que las privadas argentinas tienen sobre el total de egresados, aún cuando la participación en los ingresos es aún un 80% inferior a la argentina. En realidad este número ya se alcanzó, porque como vimos más atrás si uno se fija en los ingresos de 2008, las privadas ya tienen un 22%, que probablemente sea comparable al número argentino para este año (que no tengo).

Para finalizar, consignemos explícitamente que no todo son rosas para las Universidades privadas comparadas con la pública. Veremos en un próximo artículo que desde el punto de vista de la investigación científica están muy por detrás de la UdelaR. Desde el punto de vista de la universalidad, son muy poco abarcativas, evitando sistemáticamente las carreras como la Química que son sumamente costosas. Y aún entre las privadas hay diferencias entre Universidad y Universidad y entre carrera y carrera. Como ejemplo, veamos Ingeniería en la ORT en comparación con Ingeniería en la UdelaR, comparando el ratio egresos/ingresos en un mismo año

Lo que se ve en la tabla es que la Facultad de Ingeniería de la UdelaR está por encima del promedio (que para este cociente era 24%) mientras que en la ORT está convergiendo a algo por debajo del promedio de las privadas en general (que era de 38% para este cociente). Consecuentemente, la eficiencia de la titulación parece estar evolucionando hacia números similares en las Ingenierías en estas dos Universidades.

En conclusión, si tuviera que recomendar dónde estudiar a una persona, le diría que depende de lo que quiere hacer. Si se trata de Química, tiene necesariamente que ser en la UdelaR, si se trata de Ingeniería, tendrá que evaluar si ir a una privada o una pública en función de la relación costo-beneficio para la especialidad (uno de mis hijos hace Ingeniería de Sistemas en la UdelaR), pero si quiere seguir una carrera en áreas humanísticas o comerciales, le recomendaría posiblemente una privada (uno de mis hijos hace Relaciones Internacionales en la ORT).

Y, en general, lo que esperamos observar es que siga habiendo un crecimiento de la matrícula en las Universidades privadas, a expensas de la UdelaR y que cada vez tengamos más profesionales formados en Universidades privadas. Los números también parecen mostrar con claridad que la proporción de egresados depende directamente de las exigencias de los procesos de formación. El hecho de que las privadas sean pagas desalienta fuertemente la permanencia sine die y aumenta la eficiencia de la titulación, al tiempo de que pone una barrera a quienes intentan la vida universitaria como hobby. Por otra parte, eso mismo logró el examen de ingreso durante la dictadura en la UdelaR, siendo en este tiempo el único momento en que la eficiencia de la titulación superó el 50%.

Claro que hay realidades que muchas personas no quieren ver.

   




6 comentarios:

Germán Bresciano dijo...

Muy interesante estudio Oscar.
Yo creo que lo que se paga se valora y nadie va a un Universidad privada a perder el tiempo o dediarse más a actividades gremiales/políticas que a estudiar.
Eso influye en los porcentajes de graduación.
Saludos,
Germán

Julio F dijo...

Agradecido por su interesante estudio, quisiera aportar algunos comentarios:

1. La eficiencia de graduación en distintos sistemas puede estar también relacionada con los criterios de admisión. En Brasil y Chile, la admisión es en general selectiva, mientras que en Argentina y Uruguay es libre. La calidad de la formación media (medida, p.ej. por PISA) puede también ser analizada como un factor.

2. Por su etapa de desarrollo, en el sistema privado hay carreras que recién están completando su ciclo de dictado (p.ej. tienen menos de los "d" años desde su inicio). Este efecto puede afectar la medida de eficiencia de este análisis, puesto que dichas carreras tienen ingresos pero todavía no graduaciones. Creo que este efecto es proporcionalmente menor en Universidad de la República que en las universidades privadas.

3. Existen carreras "caras" también en instituciones privadas (p ej en ORT: electrónica, biotecnología). Las carreras de informática son también "caras" debido a la necesidad de reemplazo constante de equipos y software, por obsolescencia.

4. Una corrección menor: la palabra alemana para relaciones sería "Beziehungen".

Saludos,

Julio Fernandez

Néstor dijo...

Gracias Germán por el comentario. Efectivamente creo que uno de los factores que influyen es que "lo que cuesta vale", sobretodo porque las Universidades privadas no son concurridas exclusivamente por las clases altas a quienes, eventulamente, podría pesarles menos el costo de los estudios.

Saludos.

Néstor dijo...

Gracias por el comentario Julio, con el cual coincido casi totalmente.

1. Efectivamente, la eficiencia en la titulación está parcialmente relacionada con la selección en el ingreso. Creo que lo dije en el artículo en relación a Uruguay, en el único momento en que la eficiencia trepó por sobre el 50% fue cuando había selectividad para el acceso a la UdelaR, durante la dictadura. En el caso de las privadas la selectividad se realiza por el lado del esfuerzo económico necesario.

2. Si, sin duda. De hecho, si comparamos el análisis que hace Boado de la Ucudal y la ORT hace varios años, vemos que la situación varió respecto al presente. Lo mismo se nota en la tabla que presento yo respecto a la carrera de Ingeniería de la Ucudal. También otro efecto que afecta la comparación de eficiencias es el mucho menor número de estudiantes en las privadas respecto a la UdelaR.

3. Bueno, este ítem es opinable. Las carreras más caras son aquellas que implican prácticas de laboratorio donde se consumen reactivos en forma continua. NO conozco un estudio profundo que haga una disección de los costos que implica una carrera de uno u otro tipo. Lo que sí es notorio es que no hay una Facultad de Química aún en ninguna de las Universidades privadas. Por cierto que, además, el costo estará relacionado con la forma en que la carrera se dicte. Aún con Biotecnología e Informática se pueden tener carreras baratas o caras en función de cómo se estructure la carrera y cuánto se invierta en ella.

4. Totalmente de acuerdo, error mío, lo corrijo.

Gracias por tus comentarios.

Anónimo dijo...

Hola, muy interesante el articulo, saludos desde Chile!
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Anónimo dijo...

Saludos, muy interesante el articulo, espero que sigas actualizandolo!